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La familia que uno escoge

Dentro de la mayoría de las disciplinas o grupos de entrenamiento se forma siempre una comunidad con la que comienzas a crear una afinidad increíble, ya que se conocieron todos a través del mismo interés; dentro del Yoga no es la excepción. Dentro de la tradición que sigo hay algo que se le llama “Kula”, en otras palabras es esa comunidad que se genera por el convivio diario de los practicantes, que en este caso se vuelve como una familia.

Como seres humanos tenemos la necesidad de sentir el contacto con otras personas, de generar relaciones y crear una comunidad o una tribu en la cual puedas sentirte protegido en caso de necesitarlo, además de que el contacto físico activa una serie de mecanismos fisiológicos que contribuyen a nuestro bienestar emocional, es por eso que siempre nos encontramos en esa necesidad inconsciente de afecto o contacto físico con otros seres humanos.

¿Cómo darte cuenta realmente de como suceden las cosas dentro de esta familia? De mi propia experiencia al formar parte de varios entrenamientos, te encuentras con personas que tienen la misma afinidad que tu, el mismo interés y amor por el Yoga, la intensión de compartirlo. Esto hace que puedas generar mas empatía con estas personas que al principio son como unos completos extraños y con el paso de los días se comienzan a volver como los compañeros de práctica, en el pasar de las semanas se vuelven poco a poco tus amigos y con el pasar de los meses dejan de ser esas personas extrañas que tenías siempre a un lado de tu tapete sudando a chorros igual que tu; se vuelven como tu familia. Dentro del Kula, esta familia que tu escoges, encuentras el soporte y apoyo incondicional que tu familia de sangre te ofrece. Comienza a confiar en estas personas que escoges para formar parte de esta familia, así esta relación se vuelve recíproca y todo esto se genera por un interés en común, el Yoga.